Paisaje II


Con violentos ríos rotos, derramaste tú los bosques
Como venas te encontraste, entre troncos y claveles
Inundaste de tu verde, con celeste cristalino
Con las olas despojaste, mi deseo más certero

Barriste con un soplo, cada hebra necesaria
Apagaste las estrellas, que guiaban todo rumbo
Me ocultaste en una noche, que trajiste con tu luna
Me nublaste con los grises, sin la sombra de cordura

Destrozaste tú las piedras, en su orden aleatorio
Fulminaste los rubíes, que ocultaste y no encontré
Te llevaste los tesoros, a las cuevas más oscuras
Tú secaste manantiales, en las puertas de la sed

Me miraste con desprecio, de pupilas amistosas
Me empujaste en un vacío, sin clemencia oportuna
Mi derrumbe no es tu cauce, mi sed no es tu hastío
Mas tu mojas mis fronteras, sin llegar hasta mi boca

Ya lejano de tus costas, de tu cuadro de pradera
Soy errante a tu caricia, que quizás yo nunca tuve
Te confundes en mis dedos, que te extrañan en locura
¿Cómo esto, mi llanura, si jamás te tuve en ellos?

Mi desvelo se recoge, junto al mar que no nadamos
Tus arenas se devoran, cada gota de mi anhelo
Me hace falta tu vestigio, solo tengo tu leyenda
Fantasías de poeta, de una musa tan soñada

Fracasaste en los Paisajes, de metáforas que vives
Incendiaste tus jardines, en fogatas de ternura
Desgarrando ya las flores, disecando las guaridas
Arrancando de raíces, agonías que hoy te gritan

Concluyendo esta historia, de entenderte con el cielo
Con la tierra, con el mar, con el sol y con las nubes
Un Paisaje que repito, sin pensar en si ya sobra
Te dedico una palabra que se encuentra con tu boca

No se encuentra con mis labios, esa puerta a tu belleza
No es tu lengua la que juega, con palabras que no dije
No es abrazo el que se clava, arraigado a mis deseos
No tu voz, la que me dijo, quiero historia, yo, contigo

Tu Paisaje se termina, con un verso más hermoso
De nostalgia que madruga, que no cierra estos ojos
No concluye este poema, por ser tierna despedida
No queriendo ser escrito, bajo el sol que se anochece

Pero dejas ya tus valles, no te inspiran mis dulzuras
Mi trazo es amargo, quizás agrio en su lectura
Pero dejo testamento, de un amor sincero y sano
Que te dijo por secreto, susurrando encarcelado

Que te cuenta tus acordes, en un canto apasionado
Dibujando tus caderas, como vicios enjaulados
De tenerte en el placer, de este escritor que parte
No en Paisaje que él quiso. En la soledad del arte.


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