Simplemente Sublime
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Conquista

Blindado en tus desastres, se dilata mi constancia
No entender de la invasión de tu puente en mis confines
Aventurarme en la caída de los cientos muros tuyos
Invadir feroz tu pueblo donde habitan tus noblezas.

Eres real, sublime y déspota, en tu azote repentino
En palacios de traiciones, yacen cuentos de hidalguía
Son tus torres de recado, mis destinos más fecundos
Y es tu gloria con la mía, la que buscan los galopes.

Y soy errante mensajero de las prosas que alborotas
Doy mi templo reprimido por lo fértil de tus besos
Mi legado ya está escrito en tu pecho de viajeros
Es tu trono junto al mío el relato más certero.

Tal vez nunca seas campo dominado en mis banderas
Fortaleza me construyas sin un tramo que me salve
Una puerta se ha cerrado, quizás todas por acierto
Se clausuren las miradas, se derrumben los momentos.

Pero niña, no despojes, a este hombre de tus tierras
De tener de tus escudos arraigados al deseo
De tomar de tus espadas, en mi brazo de cordura
De buscarte en la guarida, de castillo entre tus formas.

Compartir un par de montes sembrados por tus ojos
De sentir yo de tus dedos, los arados por mi espalda
De clavarte con mis manos un par de labios míos
Emplazar esta conquista de mi cuerpo con el tuyo.

Conquistarte en la metáfora de este reino en tu silueta
De poner de mis banderas en tu piel que lo permita
Depositar entre lamidas mis laderas más profundas
Poblar yo tus fronteras con los fuegos que nos faltan.