Pétalos que caen

En el tallo que sepultas
Con tus pies ya desnudos
Te contemplo, quieto
En la estera de mi cuarto

Que en sonido ya testigo
Te deshagas de las hojas
Que en el ritmo incesante
Te desprendas a mi antojo

Que en perfume de diamantes
Y en vaivén de tus collares
Tú derritas la contienda
Y te plantes desafiante

Quiero ver tus ojos vivos
Como grillos en la luna
¡Retrátame en el arte
De tu cuerpo taciturno!

Quiero ver el rio sano
Que gotea por tus hombros
Que ya batida y ya compleja
Te silencies en mi coro

Ser en ti desembocadura
Y la pista sean mis manos
Que el silencio se consiga
Cuando canto ha terminado

Y en silencio excitado
Repatriarte a mi ladera
Mis manos son el valle
¡Y tu cuerpo la pradera!

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